Compartir
Publicidad

El Decálogo del escritor de Augusto Monterroso

El Decálogo del escritor de Augusto Monterroso
Guardar
1 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Augusto Monterroso se ha hecho un hueco en la literatura universal gracias a sus estupendas narraciones breves e hiperbreves. Su composición "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí" ha sido considerada la narración más breve de la historia hasta que Luis Felipe Lomelí escribió El emigrante (-¿Olvida usted algo? -¡Ojala!). Si la magia de un relato reside en lo que sugiere antes que en lo que cuenta, en los microrrelatos esta máxima se lleva hasta el límite, y Monterroso tuvo el orgullo de ser un maestro en esta práctica.

Mi primer contacto con él fue su recopilación de historias cortas Obras completas (y otros cuentos), un título bastante peculiar para tratarse de una opera prima. Este libro me animó a seguir indagando en la bibliografía de este escritor guatemalteco hasta encontrarme con su Decálogo del escritor. Como si fueran las Tablas de la Ley, Monterroso da 10 pautas (bueno, realmente son 12, pero luego hablaremos de ello) dedicadas a todos aquellos que deciden sumergirse en la práctica de la escritura.

Este decálogo es una buena muestra del estilo de Monterroso, así como de sus ideas en torno a su profesión. Por un lado, cada entrada es un pequeño texto conciso y directo, capaz de resumir una gran idea en apenas unas pocas palabras. Por otro, la cualidad más destacada de su autor: su inteligente y afilado sentido del humor.

Aunque al final os dejo el decálogo completo, he decidido resaltar aquí los puntos que más me han llamado la atención. El primero de ellos es el Sexto ¿mandamiento? del escritor. En él resalta cómo ciertas adversidades han sido la mecha necesaria para hacer explotar el ingenio de los grandes autores.

Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.

La novena entrada es una máxima que no sólo es válida para el escritor, sino para cualquier persona en su vida diaria.

Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.

El décimo hace referencia a la relación del lector con sus lectores. Un nuevo ejemplo del ingenio y el sentido del humor de Monterroso.

Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.

Pero como he dicho al principio, se trata de un decálogo muy particular porque está compuesto de 12 entradas. No es que Monterroso haya cometido un error. Sencillamente, y como dice al final del escrito, deja a disposición del hipotético escritor la posibilidad de descartar los dos enunciados que menos le gusten para quedarse con los diez restantes.

Monterroso nos dejó en 2003, pero estoy seguro de que con obras como esta su recuerdo tardará mucho en desvanecerse de las mentes de los amantes de la literatura. Esto es sólo un aperitivo, no dudéis en repasar el resto de su trayectoria.

Más información | Decálogo del escritor

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio