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'Objetos frágiles' de Neil Gaiman

'Objetos frágiles' de Neil Gaiman
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Hace un millón de años, cuando escribí la reseña de El libro del cementerio, os comenté que estaba releyendo Objetos frágiles de Neil Gaiman. Como bien digo, hace mucho tiempo ya de eso, y aunque terminé de leerlo al poco, no es hasta ahora que os traigo la reseña. Sí, bueno. Podría justificarme con excusas baratas, el paso del tiempo, el calor de agosto y esas cosas, pero la realidad es que ni yo misma sé la razón por la que lo he dejado pasar tanto tiempo.

‘Objetos frágiles’ es el primer libro que leí de Neil Gaiman. Creo que fue una recomendación de un amigo, o puede que la culpabilidad por no haber leído Sandman aleteara en mi corazón, quién sabe. El caso es que me llevé el libro a casa y fue todo un descubrimiento. Un libro de relatos, que me encantan, con esa mezcla tan particular de terror, tristeza y fantasía. Una mezcla muy poco común y que parecería casi imposible que dé resultado, pero lo hace.

Treinta y una historias diferentes, entre relatos y poemas. Un Sherlock Holmes un tanto especial, niñas extrañas en una fiesta, recuerdos infantiles que nos hacen despertarnos en mitad de la noche, amores imposibles, monstruos nuestros de cada día y fantasmas, muchos fantasmas de todo tipo. Una mezcla heterogénea pero que se convierte en absorbente gracias a la maestría de la pluma de Gaiman.

Empezamos el libro con uno de los mejores relatos de Neil Gaiman, Estudio en esmeralda. Lo he recomendado muchísimas veces, pero ver como el racional Sherlock Holmes se adentra en un terrible mundo de Lovecraft me sigue emocionando. Buena trama y mejor escrito, si sólo pudierais leer un relato de Gaiman, elegid este. Fue escrito para una antología llamada Sombras sobre Baker Street, que precisamente unía estos dos mundos tan dispares. He intentado conseguirlo pero ya está descatalogado, así que mi gozo en un pozo.

Me gusta mucho también La presidencia de Octubre, donde los meses se reúnen en torno a una hoguera para contar una historia cada uno. Los niños suelen ser protagonistas de los cuentos de Neil Gaiman, pero mucho me temo que nunca es una infancia especialmente alegre. Hora de cierre también tiene a niños como protagonistas, y es una historia extraña como pocas he leído en mi vida. El desasosiego que sientes tras leerlo es muy real y os puedo asegurar que no se pasa en poco tiempo.

Con un toque de humor tenemos Las esposas prohibidas de los siervos sin rostro de la secreta morada de la noche, donde un autor es incapaz de retratar el mundo en el que vive y decide escribir sobre sus propias fantasías. Los niños buenos merecen favores me recuerda a Roald Dahl, en el que la fantasía se mezcla con la realidad, de manera que nos hace esbozar una sonrisa cuando lo leemos.

Amargo despertar es un relato de zombies clásico, pero no penséis en muertos a medio consumir que se levantan de sus tumbas, sino en algo mucho más cercano y por supuesto, mucho más aterrador. Goliat, por extraño que os pueda parecer, está basado en el mundo de Matrix, y tiene la dosis justa de ciencia ficción y amor como para tomarlo en serio.

De las poesías me gusta muchísimo Instrucciones, que es precisamente eso, un manual de supervivencia por si te ves atrapado en un cuento infantil. Hay que hacer mención especial a El día de los platillos volantes, del que hace poco hablamos porque habían puesto a la venta una colección de camisetas inspiradas en él. Emotivo y hermoso, como todo lo de Gaiman.

Termina el libro con El monarca de la cañada, en el que recupera personajes de otros relatos, especialmente a Sombra, al que algunos conocerán de American Gods. En realidad, ese era el libro que tenía pensado leer a continuación, pero llegó George R. R. Martin y bueno, ya sabéis lo que ocurrió. En casa está y no se va a escapar, de modo que caerá en mis manos más tarde o más temprano.

Quiero hacer una mención especial a la introducción, ya que en ella Gaiman nos explica cómo y de donde surgió la inspiración para cada una de las historias que componen este libro, además de incluir un relato extra, un bonus track. Por si esto fuera poco, el libro está dedicado, entre otros, a Ray Bradbury, y aún estoy bastante sensible con el tema, por lo que no pude evitar emocionarme un poquito.

Os he dicho varias veces lo muchísimo que me gusta Neil Gaiman, pero es que es cierto. No es terror, no es ciencia ficción, es algo que yo llamo chunguismo, y sus historias están llenas de eso. Esa sensación extraña, esa desazón, ese pensamiento de no debería pero… Sus personajes son humanos, personas normales y a la vez tan extrañas como lo puede ser cualquiera. Gaiman no deja indiferente, para bien o para mal, y una vez que has caído en sus redes es muy difícil salir.

- Entra tú – le contesté-. Me pediste que llamara a la puerta y lo he hecho. Ahora te toca a ti entrar en la casa. ¿A que no te atreves? ¿A que no os atrevéis ninguno?

Yo, desde luego, no pensaba entrar. De eso estaba completamente seguro. Ni entonces ni nunca. Al llamar a la puerta, había notado que algo se movía, como si el diablillo se retorciera bajo mi mano. A esa edad, todavía confiaba en lo que me decían mis sentidos.

Los cuatro chicos se quedaron callados, sin moverse.

Entonces, la puerta se abrió lentamente. Puede que en ese momento creyeran que, como estaba tan cerca de la puerta, había sido yo quien la había abierto. O que al llamar se había quedado entreabierta. Pero lo cierto es que no fue así. Estaba completamente seguro. La puerta se había abierto sola por alguna razón.

Extracto del relato ‘Hora de cierre’

Roca Bolsillo
Ficción
Traducción: Mónica Faerna
ISBN: 9788496940482
446 páginas
9,95 euros

Más información | Ficha en Roca Bolsillo
En Papel en Blanco | ‘El libro del cementerio’, de Neil Gaiman

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