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'Simpatía por el relato' de Varios autores

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Ya os lo advertí hace unos meses cuando os hablé de Simpatía por el relato, y dejé claro que no iba a poder resistirme. Os recuerdo que este libro reúne, nada mas y nada menos, que 32 relatos de otros tantos músicos de rock. Sin duda, una mezcla más que perfecta para mi paladar. Además, el momento en el lo he leído ha sido perfecto, ya que me ha acompañado durante las pasadas fiestas navideñas, y digo perfecto, porque en esos días en los que cambia un poco tu rutina habitual, no hay nada como unos relatitos que puedas leer a saltitos como buenamente puedas.

Evidentemente, teniendo en cuenta el gran número de relatos y la cantidad de autores distintos, el resultado es de lo más heterogéneo y es imposible intentar calificarlo por si solo. En cualquier caso, sí he de reconocer que me ha hecho pasar unos ratos muy agradables e incluso, en algunos casos, me he encontrado con unos relatos realmente buenos. Vamos, que el conjunto es de lo más entretenido, y además, la mayoría de cuentos son muy cortitos, por lo que en el peor de los casos, es difícil que llegues a aburrirte.

Entre los temas que se abordan en los distintos relatos, el rock&roll es sin duda la estrella. Hay que tener en cuenta que muchos de estos chicos es la primera vez que escribe un cuento, por lo que es natural tirar hacia terrenos conocidos, lo que no quiere decir que no sea de agradecer, porque a mí personalmente me ha hecho conocer un poquitín más esa vida de carretera, bares y mucha música, que no todos somos capaces de seguir. En este terreno, destaco ¡Organización! de Juan Abarca, con el que me he reído (por no llorar) de lo que significa ser músico no comercial en nuestro país, y La mejor canción del mundo, de Monty, que es el que mejor define la pasión por la música, con una emoción que emana de cada una de las palabras de este relato.

Pero siendo honesto, los que más me han gustado son los que han decidido alejarse de su faceta de músico y escribir sobre otras temáticas: terror, humor e incluso un cuento infantil, están en algunas de estas páginas. Así, si tuviera que quedarme a la fuerza con uno solo, sin posibilidad de elegir más, me quedo con El lector de Pablo Tamargo, en unas páginas que no tienen nada que envidiar a grandes del género de terror, de hecho tiene un cierto regustillo a Stephen King, donde vivimos la pesadilla de un gasolinero que está leyendo un libro que se va convirtiendo en realidad. Muy bueno.

Pero hay unos cuantos más que son realmente imprescindibles. Así, El bodegón de Félix FX, también se adentra con mucha soltura en el terror, y nos trae una pintura que quizás se pasa de realista, jeje. Julián, mi mendigo de cabecera de Ajo, donde la protagonista echa de menos a alguien que no esperaba quizás, y que me ha parecido muy entrañable; El mal camino de Kike Turrón, que nos sorprende con un giro final muy bueno, por lo que no desvelaré nada; Estrellita y la canción de Soledad de Agnes, donde nos encontramos con un relato infantil puro y duro, muy tierno y con un trasfondo del que se puede aprender grandes cosas o El barrizal de Kutxi Romero, mi cantante favorito del grupo que aquí aparece, y que ha sabido dotar a sus páginas del lenguaje que utiliza normalmente en sus canciones, en una historia que a todos nos hace sentir nostálgicos y pensar en el cruel paso del tiempo.

Kutxi Romero (Marea)

Pero claro, también están los del otro lado, esos relatos que me han dejado un regustillo amargo. He de reconocer que de los treinta y dos, sólo dos me parecen totalmente prescindibles, lo que no es mal promedio, y curiosamente son dos de los nombres más conocidos de este libro. Así, Vigo en primavera de Julián Hernández, me hace preguntarme una simple cuestión: ¿esto es un relato? Y ya podéis adivinar la conclusión a la que llegué... Ojo, porque con él se abre el libro, así que no os desaniméis que va subiendo rápidamente de nivel. El otro, para mí desafortunado, es ¡Qué a gusto! (Relato a una sola mano) de Enrique Villareal Armendáriz, que por el nombrecito os podéis hacer una idea de su contenido, y que sinceramente no aporta nada. Pero quitando estas excepciones, el resto es un conjunto para no aburrirse en ningún momento.

Además, también me gustaría resaltar otros detalles de la edición en sí, como un apartado de fotos donde podremos ponerle cara a todos los autores que aparecen en este libro, que queda muy resultón, y un Making of (Se hizo como se pudo), de uno de los culpables de que este libro haya visto la luz, Patxi Irurzun, que deja muy claras las dificultades de enfrentarse a un proyecto como este con unos músicos que poco quieren saber de plazos, y con alguna que otra estrellita que quería cobrar por el invento. Sin duda, unas hojitas extras muy necesarias.

En definitiva, ‘Simpatía por el relato’ es un libro muy peculiar donde encontraremos de todo y al que tenemos que acudir relajadamente para dejarnos llevar por lo que nos vayan contando, con la simple idea de pasarlo bien. A mí el resultado me ha parecido muy positivo y curioso, y vuelvo a repetir, ideal para esas épocas en las que no disponemos de todo el tiempo que quisiéramos para leer. Un huequito, un relato, y a correr. ¡Larga vida al rock&roll!

Me senté en una mecedora a fumar un cigarro de marihuana mientras leía un libro que me habían prestado. Era un compendio de relatos cortos. Decidí empezar por uno al azar, uno que se titulaba ‘Cruce de caminos’. Poco a poco y entre caladas al cigarro fui adentrándome en el argumento. Lo curioso del caso era que el protagonista del relato era un gasolinero. Menuda casualidad, ¡si hasta se estaba fumando un cigarro de marihuana, el tipo!

Extracto de ‘El lector’, de Pablo Tamargo

Editorial Drakul
248 páginas
ISBN: 978-84-938135-0-5
14,50 euros

Foto Kutxi Romero | Lucía de Andrés
Más información | Ficha en Drakul
En Papel en Blanco | Los rockeros se pasan a los cuentos en ‘Simpatía por el relato’

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