Compartir
Publicidad

[Un relato a la semana] 'La gallina degollada' de Horacio Quiroga

[Un relato a la semana] 'La gallina degollada' de Horacio Quiroga
Guardar
0 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Horacio Quiroga es, sin lugar a dudas, uno de los referentes más importantes de la literatura latinoamericana y es, al mismo tiempo, un caso único dentro de ella. Es, de hecho, casi imposible, no hablar de él cuando se hace la historia de la literatura del continente y sobre todo cuando se habla de la historia de la cuentística.

El relato que he escogido para esta semana, es uno de los más conocidos del volumen Cuentos de amor, de locura y de muerte, y tiene muchos de los elementos propios de la cuentística quiroguiana. Una atmósfera que bien podría ser de cualquiera de los cuentos constumbristas de la literatura latinoamericana, o también de García Márquez o de Rulfo, rodea a cuatro de los personajes principales del relato:

Todo el día, sentados en el patio, en un banco estaban los cuatro hijos idiotas del matrimonio Mazzini-Ferrazz. Tenían la lengua entre los labios, los ojos estúpidos, y volvían la cabeza con toda la boca abierta.

Un comienzo que, de entrada, ya nos coloca en el suspenso. ¿Qué hacen 4 hermanos idiotas en un patio? ¿Por qué son idiotas? ¿Cómo es que unos idiotas son personajes de un relato? Si, ya sabemos, no son pocos los personajes de estas características en la historia literaria de occidente, pero en este caso no nos encontraremos con un relato faulkneriano que ubica el punto de mira de las acciones en la mente de un retrasado, sino que aqui siempre el narrador será en tercera persona, nos contará la evolución de los hechos desde un punto de mira aparentemente imparcial, distante. Y eso hace aún más aterrador el desenlace de la tragedia.

Los cuatro idiotas no habian nacido idiotas, se habian transformados en tales a los meses de nacer. Inicialmente el primero, lo cual pareció a los padres una desdicha a pesar de la cual insistieron en buscar un nuevo descendiente. Llegó otro y luego mellizos que repitieron invariablemente la historia del primero. Es asi como cuatro idiotas correteaban por la casa hasta que llegó la bendición de una hija sana. Berta recibió por nombre la criatura que habría de ser la única no idiota de los hijos. Los varones fueron desde entonces tratados casi como animales y la pequeña Berta fue cuidada, mimada, paseada por sus padres que nunca perdían la oportunidad de pelear y echarse la culpa de la insanidad de los varones.

describo los personajes humanos. Falta la cocinera que por órdenes del amo degüella una mañana a una gallina, mientras los idiotas observan la ejecución sin despegar la mirada del cuchillo y de la sangre derramada. Alli los personajes, allí una de las escenas que preparan la ejecución de la anédota más cruel de un relato que nos deja sumidos en una sensación de sorpresa, horror y desasosiego que parece querer decirnos que cuando los designios de la locura nos toman, poco hará la ilusión de la belleza, de la razón, del orden. La maldición se lleva en la sangre y la ejecución debe ser llevada a cabo. No hay escapatoria.

Quiroga magistralmente hace lo que declara en su decálogo del perfecto cuentista: lleva a sus personajes (y al lector) de la mano y no los suelta hasta el final, sin adornos ni adjetivaciones innecesarias los conduce a la escena última a la del absurdo y el horror: al sacrificio final.

En Papel en blanco | El decálogo del perfecto cuentista (Horacio Quiroga) En Papel en blanco | Un relato a la semana Para escuchar el relato | La gallina degollada (leerescuchando.com)

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio