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[Un relato a la semana] 'Vueltas nocturnas', de Truman Capote

[Un relato a la semana] 'Vueltas nocturnas', de Truman Capote
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Aunque Truman Capote es recordado principalmente por su novela A sangre fría, publicó un buen puñado de relatos indispensables en cualquier antología de narraciones breves de la Norteamérica de mediados del siglo XX. Estos textos recogen a la perfección la esencia de su estilo literario: una prosa ágil y directa, un ojo atento capaz de extraerle todo el jugo a la realidad cotidiana y una asombrosa capacidad para retratar la psicología de sus personajes.

Lo cierto es que podría haber elegido muchos otros cuentos en lugar de este Vueltas nocturnas (que tiene como título alternativo Experiencias sexuales de dos gemelos siameses). En primer lugar porque este texto no es un relato al uso, ya que está construido en forma de diálogo, sin descripciones ni acotaciones, concebido como una entrevista que el propio autor se hace a sí mismo. En segundo lugar, por la innegable calidad de otros de sus escritos breves: el hermoso retrato del rostro menos conocido de Marilyn Monroe en 'Una adorable criatura', los exquisitos 'Un árbol de noche' y 'En los umbrales del paraíso', entre muchos otros.

Sin embargo, me decidí por Vueltas nocturnas por lo esclarecedor que resulta respecto a su propia figura, la del Capote excéntrico y depresivo que llevaba una intensa vida social y que terminaría siendo víctima de su propio carácter destructivo. Capote aprovecha la excusa de una entrevista ficticia para un magazine para mostrarse ante sus lectores como un individuo frágil, inquieto y sensible que contrasta con el ego y la seguridad en sí mismo que lucía su personaje público.

Cómo no, el relato está lleno de referencias a personajes públicos, escogidos de entre los muchos que Capote conoció en vida. Referencias aderezadas con ciertas opiniones literarias y pequeños apuntes de su trayectoria, como su participación como actor en la película Un cadáver a los postres. Curiosidades típicas de las entrevistas de sociedad que cualquier periodista más o menos enterado le podría haber hecho.

Lo interesante es conocer algunos retazos de su infancia y sus opiniones sobre la fama. También las interesantes reflexiones que hace en torno al arte de la conversación, entre cuyos maestros destaca a Oscar Wilde e Isak Dinesen. Para él es una práctica agonizante, ya que una verdadera conversación requiere dos conversadores inteligentes que estén al mismo nivel, algo difícil de encontrar, y en su opinión normalmente estos grandes oradores se limitaban a monologar ante su expectante audiencia.

Las cuestiones más íntimas del relato se refieren a la muerte y a sus creencias religiosas. Por un lado, admite que nunca se ha visto tentado por el suicidio, a pesar de que el escritor japonés Yukio Mishima (autor de Confesiones de una máscara, amigo de Capote y que finalmente se suicidó por medio de la práctica del hara-kiri) lo considerase como una persona propensa a ello. En cuanto a Dios, Capote adopta una postura ambigua de la que cada cual podrá extraer sus conclusiones tras la lectura del texto.

Vueltas nocturnas contiene un fragmento que con el tiempo se ha hecho muy famoso, y ha servido para describir la figura de su autor:

Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio.

Este fragmento es una prueba del tono desgarrador y sincero de este cuento. Un testimonio certero que sirve para conocer mejor a esta figura del siglo XX antes de adentrarse en el resto de su obra. El relato se incluyó en su última obra, Música para camaleones.

En Papel en Blanco | Un relato a la semana

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