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'El hombre ilustrado' de Ray Bradbury

'El hombre ilustrado' de Ray Bradbury
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(NOTA: Escribí esta reseña días antes de que Ray Bradbury muriera. Cuando me enteré de su muerte lo pasé bastante mal porque en ese momento yo también estaba pasando por una situación complicada. Cada vez que me acordaba de él se me escapaban algunas lágrimas, soy así de sentimental, y por una razón o por otra no me decidía a publicarla. Hoy, por fin, me he decidido. No he tocado nada, todo está tal y cómo lo escribí ese día. Descansa en paz, Ray.)

Hay veces que no lo tenemos claro. Miramos nuestras estanterías una y otra vez, refunfuñamos, miramos un libro, luego otro, esperando que alguno de ellos contenga una señal que te haga decir 'Es este'. Otras veces sucede justo al contrario, aún no has terminado de leer un libro cuando ya estás pensando en el siguiente, ese otro, con nombres y apellidos, al que le tienes muchas ganas. Y hay veces que todo es mucho más fortuito, como me ha ocurrido con El hombre ilustrado de Ray Bradbury. Tenía que tomar autobuses y luego estar un buen rato en salas de espera, así que necesitaba un libro pequeño y de relatos. El bueno de Bradbury nunca decepciona cuando lo necesitas...

Nada menos que dieciocho relatos componen 'El hombre ilustrado'. Dieciocho relatos que parten de una idea extraña, sobrenatural. Un hombre, caminando por una carretera, se encuentra con el Hombre Ilustrado. El Hombre Ilustrado, como su nombre bien indica, tiene su piel totalmente cubierta por dibujos, pero no creáis que son tatuajes corrientes. Ni hablar. Cada una de esas ilustraciones tiene una historia, y por la noche, cuando el Hombre ilustrado duerme, las ilustraciones tiemblan y comienzan a contar su historia...

Dieciocho relatos llenos a rebosar de cohetes, de paisajes estelares, de comunidades marcianas. Llenos de niños que se niegan a abandonar una habitación de juegos maravillosa y niños que ayudan a los invasores marcianos. Hombres y mujeres que viajan desde el futuro huyendo de una guerra, visitantes interestelares que entran en una ciudad que llevaba mucho tiempo esperándolos. Autómatas maravillosos que pueden reemplazarlo a uno en las tareas más ingratas e incluso un planeta en el que viven desterrados autores clásicos. Todo esto y mucho más podemos encontrar en 'El hombre ilustrado'

Llama la atención especialmente que los relatos fueron escritos a finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta. Los cohetes, los viajes espaciales, los marcianos tienen ese puntito retro, ese toque clásico que hace que sumergirte en esta colección de relatos sea como viajar del pasado al futuro, una experiencia extraña y reveladora a partes iguales. Completa el libro una introducción de Bradbury escrita en 1997 titulada Bailando, para no estar muerto, enternecedor y revelador, sobre su manera de escribir y sus razones para hacerlo.

Siempre disfruto con las ficciones de Bradbury, no hay un sólo relato que me haga pensar mal de él, puede que se deba al amor incondicional o a su genialidad, no lo sé. Aún así, siempre hay algún relato que te toca la fibra sensible más que otros, y en este caso podría mencionar El cohete, en el que un padre se gasta todos los ahorros en un cohete que coloca en su patio trasero; Marionetas, S.A., donde una marioneta exactamente igual que tú puede sustituirte cuando tú quieras; o El zorro y el bosque, con una pareja que se oculta en el pasado. Muy curioso es El otro pie, donde Bradbury nos habla de una comunidad marciana compuesta en su totalidad por gente negra que un buen día recibe la noticia de que un hombre blanco va a aterrizar en su colonia. Un cuento que Bradbury escribió en 1949 y que tuvo muchas dificultades para ver publicado.

Nadie duda de la genialidad de Ray Bradbury. Su capacidad para hacer soñar a unas cuantas generaciones se mantiene intacta por mucho que pasen los años. Su vitalidad, su imaginación, sus ganas de explorar otros mundos han hecho disfrutar a millones de lectores, no importa la época ni el país. Sus relatos, sus obras maestras como Farenheit 451 o Crónicas marcianas nos han hecho soñar despiertos con un futuro maravilloso, un futuro que siempre parece que podemos tocar con la punta de los dedos.

Lo que más me apasiona de las historias de Bradbury no es su capacidad para adelantarnos en el tiempo, que también, si no su maestría a la hora de manejar los sentimientos. Sus astronautas piensan, sienten, añoran la Tierra o la odian, pero nunca son pasivos. Son sus sentimientos los que hacen funcionar los engranajes de la historia, como si la explosión de un cohete o una invasión extraterrestre fuera un simple marco, detallado y maravilloso, donde se desencadenan las pasiones de sus personajes. Como os decía al principio, Ray Bradbury siempre es una apuesta segura, y una vez más no me ha decepcionado. ¡Salud, Ray!

Y allí de pie al lado del teléfono, Ann pensó: Ésta es la oportunidad de la que tanto hemos hablado mi marido y yo, la que hemos esperado durante años y años. No nos gusta este mundo de 2155. Roger quiere dejar su trabajo en la fábrica de bombas; yo, mi puesto en el laboratorio de cultivos patógenos. Quizá logremos huir a través de los siglos hasta un país salvaje donde nunca podrán encontrarnos ni traernos de nuevo aquí para quemarnos los libros, censurarnos las ideas, aterrorizarnos la mente, ensordecernos con radios... Estaban en México en el año 1938. Extracto de 'El zorro y el bosque'

Booket 285 páginas Traducción: Francisco Abelenda ISBN: 978-84-450-7758-0 7,95 euros

Más información | Ficha en Booket En Papel en Blanco | La inmortalidad según Ray Bradbury

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