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'Juego de tronos' de George R. R. Martin

'Juego de tronos' de George R. R. Martin
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Hermanos, me presento ante vosotros total y profundamente arrepentida. Había desoído vuestras llamadas, vuestras recomendaciones, y durante años me he negado a leer nada de George R.R. Martin y su famosa saga Canción de hielo y fuego. Ojo, no me negaba sin ton ni son, sino que mi reticencia se basaba en que la saga no estaba completa (y tardará en estarlo, por las palabras del propio autor), y como ya he sufrido en mis carnes eso de esperar a que salga un nuevo libro de una saga, pues no me seducía mucho la idea.

Mis amigos llevaban años insistiendo. Que te va a encantar. Que es genial. Años. Y yo nada, que no. Que ya lo pasé muy mal con Harry Potter. Que me los leo cuando estén todos publicados, que no se van a ir a ningún lado. Y entonces ocurre. Estás tranquilamente comiendo en casa, viendo capítulos repetidos de Los Simpsons, cuando aparece en pantalla Sean Bean. Y claro, se te cae el cuchillo, el tenedor y todo lo que tuvieras en las manos.

Y en ese momento, en ese preciso momento, sabes que estás perdida. Porque a lo mejor a vosotros no os pasa (es bastante probable, de hecho) pero si veo a Sean Bean en pantalla tengo que quedarme a verlo. Eso es así. Vi Silent Hill por él (ejem, sí) de modo que ¿cómo iba a negarme a ver toda una serie con él de protagonista? Imposible, no podía. Lo que mis amigos no consiguieron en años lo consiguió Sean Bean con aparecer cinco segundos en pantalla. Es lo que hay.

De modo que vi los primeros capítulos. Sí, en televisión. Mi familia ofreciéndome la serie completa en dvd y yo voy por el camino difícil. En fin, que vi los primeros capítulos. Y sucedió lo que tenía que suceder. Era inevitable. Fácil que es una. Lo que vosotros queráis, pero al día siguiente ya tenía Juego de tronos en la mano y no tardé ni tres días en leerlo. Porque yo, cuando entro en un fandom, lo hago así, a lo grande.

Y el libro no decepciona. En absoluto. Toda la idea que yo tenía de la saga era una historia interminable en un mundo fantástico medieval. Punto. Y eso es, en muy resumidas cuentas, ‘Canción de hielo y fuego’. El mundo de Poniente, con sus reyes, sus usurpadores, sus caballeros, sus bastardos, sus amantes y sus intrigas políticas. Y a la vez es mucho más, infinitamente más.

Eddard Stark es nuestro honorable protagonista. Señor de Invernalia, en las tierras del Norte, ve como tras la muerte de su cuñado, que era el consejero del Rey, es instado por su viejo amigo el rey Robert Baratheon a que ocupe su lugar. Incapaz de negarse, deberá dejar a su familia en el norte para viajar a la corte en el sur, en la capital llamada Desembarco del Rey. Y una vez allí descubrirá toda una red de intrigas y engaños cuyo descubrimiento traerá consecuencias inevitables.

Mientras tanto, Viserys y Daenerys Targaryen, los últimos de su dinastía, luchan por su derecho al trono, intentando reunir un ejército al precio que sea. Y, por supuesto, asistiremos a las intrigas de Cersei y Jaime Lannister, la reina y su hermano gemelo; a la dura realidad a la que se enfrenta Jon Nieve, hijo bastardo de Eddard, cuando se convierta en uno más de la Guardia de la Noche, los vigilantes del impresionante muro que separa el reino del salvaje norte…

Y aún así, todo esto es poco para que os hagáis una idea de la fuerza de esta historia. La crueldad, los instintos más bajos, la decepción, la supervivencia al coste que sea, compiten sin tregua con el amor, el honor y la justicia. Cuando entras en el juego de tronos sólo puedes ganar o morir, y eso lo llevan grabado a fuego algunos de los personajes, que harán lo que sea por conseguir sus objetivos.

Intercalando los puntos de vista de diferentes personajes, la narración es rápida y amena, plagadita de cliffhangers que hacen que no puedas parar de leer un capítulo tras otro. Realmente me ha sorprendido, porque tenía la sensación de que iba a ser más lento, supongo que las ochocientas páginas que se gasta pueden dar esa idea. Pero ya veis, el ansia por saber qué ocurriría a continuación ha hecho que lo leyera rápido, rápido.

En fin, ahora me trago todas mis palabras y soy una enganchada más. Ya me han regalado una taza con los escudos de las casas y un juego de marcapáginas magnéticos en los que sale mi adorado Eddard Stark. Ya os digo, si me meto en un fandom, que sea hasta el cuello. Eso sí, os voy a pedir un favor: probablemente vosotros ya habréis leído todos los libros y os estaréis riendo de mí. Me parece perfecto y lo tengo merecido. Pero, por favor, evitad los spoilers, ¿de acuerdo? No sólo por mí (que también) sino por todos los lectores que, como yo hasta hace dos días, no saben nada de lo que ocurrirá a continuación y quieren mantener la sorpresa. Todos os lo agradeceremos.

Y ahora, adivinad que libro tengo listo para empezar a leer…

El padre de Bran se erguía solemne a lomos de su caballo, con el largo pelo castaño agitado por el viento. Llevaba la barba muy corta, salpicada de canas, que le hacían parecer más viejo de los treinta y cinco años que tenía. Aquel día tenía una expresión adusta y no se parecía en nada al hombre que por las noches se sentaba junto al fuego y hablaba con voz suave de la edad de los héroes y los niños del bosque. Bran pensó que se había quitado la cara de padre y se había puesto la de Lord Stark de Invernalia.

Gigamesh
Canción de hielo y fuego 1
Traducción: Cristina Macia
ISBN 978–84–96208–96–4
800 páginas
26 euros

Más información | Ficha en Gigamesh
En Papel en Blanco | ‘Juego de tronos’, de George R. R. Martin

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