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'La ciudad de los ojos grises', de Félix G. Modroño

'La ciudad de los ojos grises', de Félix G. Modroño
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En este mítico escenario, el café parisino Les Deux Magots, es donde comienza la historia de La ciudad de los ojos grises, última novela del escritor Félix G. Modroño. Pero no es París precisamente la ciudad protagonista de este libro, aunque tiene su importancia, sino el Bilbao de principios del siglo XX. Y ya os puedo confesar que me han entrado unas ganas impresionantes de visitar una ciudad a la que ya de por sí siempre le he tenido ganas. Así que lo apunto para próximas visitas.

Pero vamos a la historia que nos ocupa. En 'La ciudad de los ojos grises' acompañamos a Alfredo Gastiasoro en su regreso a Bilbao, después de un retiro casi forzoso a París, donde ha vivido los últimos años. Además, su regreso tiene un funesto motivo, la muerte de Izarbe, su primer y podríamos decir que único amor (no correspondido). Pero todo esto se complica mucho más, ya que lo que se supone es un viaje a sus raíces para despedir a la mujer que amó, empieza a tornarse más oscuro debido a que las circunstancias que rodearon su muerte no están nada claras.

Así, sin comerlo ni beberlo, Alfredo se verá envuelto en una investigación donde tienen cabida hasta los espías. De hecho, es difícil limitar a un sólo género literario esta novela, porque lo toca todo. Desde por supuesto una historia romántica, hasta el suspense o la novela negra, pasando incluso por lo que podía ser una novela de viajes. Y es que este libro da para mucho.

La ciudad de los ojos grises

Evidentemente, no puedo daros muchos más detalles de la historia, porque sería estropearos uno de los puntos fuertes de 'La ciudad de los ojos grises', ya que nada mejor que sumergirse en esta novela con el mínimo conocimiento de la misma posible. Así, lograremos sorprendernos capítulo a capítulo con los nuevos descubrimientos y nos encontraremos siempre con ganas de seguir leyendo y avanzando. Pero esto tiene aún más mérito si tenemos en cuenta que Félix lo consigue con un ritmo pausado y tranquilo, nada de ritmo frenético y alocado.

Pero por encima de todo, destacaría dos cosas de esta novela. La primera por supuesto es la ambientación, ya que es impresionante la manera en la que el autor consigue que nos encontremos en el Bilbao de principios del siglo XX, en un momento en el que dicha ciudad pasaba de ser enteramente rural a convertirse en una de las grandes esperanzas de la vieja Europa. En todo momento nos envuelve ese aire nostálgico y triste que destilan los días nublados, y no nos cuesta mucho hacernos una idea muy clara de las formas, olores y sabores de dicha ciudad.

El otro punto muy destacable al que me refería, y puede parecer una tontería, es que los personajes comen. Sí, ya os avisé de que puede sonar tonto, pero me encantan las novelas en la que acompañamos a los protagonistas en sus comidas, y en este caso se toman sus tiempo en recorrer grandes bares y restaurantes, y oye, como que me dan muchas ganas de ir allí a probar un poco de bacalao a la bilbaína. Tampoco está nada mal el retrato de los personajes y lo bien definidos que aparecen, ya que tenemos en todo momento bastante claro de qué va cada uno. Por mi parte, me identifico en bastantes cosillas con el protagonista, en esos momentos pensativos donde se guarda sus fantasmas para él solito.

En el lado negativo por su parte, Félix puede estar tranquilo, porque no hay nada que desentone especialmente, aunque por señalar algo, siempre me resta un poco de credibilidad cuando el protagonista se topa con la flor y nata de la época, ya sean políticos, escritores o demás, y es que al menos en mi caso no me he encontrado con ninguno de mis héroes contemporáneos, bueno sí, con Valentino Rossi, pero ese es otro tema. En cuanto al final de la novela, diría que es bastante correcto, y sin grandes estridencias consigue hacer que nos tengamos que posicionar en un tema un pelín incómodo.

En definitiva, que 'La ciudad de los ojos grises' (por cierto, me encanta el título) se me antoja como una gran elección para pasar estos días veraniegos y evadirnos de todo cuanto nos rodea, que con la que está cayendo no viene nada mal. Tampoco me gustaría dejar de nombrar que esta es la tercera novela de Modroño, después de las dos aventuras del doctor Zúñiga, ambientadas en el siglo XVII y que llevan por título La sangre de los crucificados y Muerte dulce. Pues lo dicho, que merece la pena pasar unos días en Bilbao, aunque en está ocasión sea desde el sofá.

Alfredo Gastiasoro vino a nacer en la época en que Bilbao comenzaba a dejar de ser un pueblo para iniciar una frenética carrera hacia la modernidad, hasta convertirse en una de las ciudades más prósperas del viejo continente; si bien, la mayoría de los chimbos no vieron con buenos ojos los sacrificios que les infligieron todos esos avances tecnológicos. Hasta entonces, los bilbaínos no habían tenido que preocuparse por las huelgas, por los pitidos de los ferrocarriles, por la abrumadora prensa diaria, por el rugir de los autos o por el sobresalto de las llamadas telefónicas. Tampoco les inquietaban los problemas políticos, ya que no existían más partidos que los de pelota.

Algaida Colección: Algaida Histórica 400 páginas ISBN: 978-84-9877-751-2 18 euros

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