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'La muerte de la tierra' de J. H. Rosny

'La muerte de la tierra' de J. H. Rosny
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Llevaba bastante tiempo con este libro pendiente de leer, pero por una razón u otra no había podido ponerme a ello. El caso es que la semana pasada por fin pude dedicarle el tiempo que se merecía y en una mañana tonta de sofá y manta di buena cuenta de él.

La muerte de la tierra de J. H. Rosny es un libro extraño. Publicado por primera vez en 1912 sobrecoge precisamente por la capacidad de anticipación a algunas de las mayores preocupaciones de nuestra época como el ecologismo o la eutanasia. La muerte agónica de la humanidad, el fin de los recursos naturales y el florecimiento de una inquitante forma de vida son algunos de los temas que trata esta pequeña obra.

En 'La muerte de la tierra' nos mudamos a un futuro muy, muy lejano. La tierra, agotada, ha ido agostándose sin remedio. El agua, fuente de vida, casi ha desaparecido, convirtiéndose en un bien escaso y precioso. La humanidad, reducida a unas pequeñas agrupaciones en torno a oasis, vive con pereza y resignación sus últimos días. Sin embargo, y como debe ser en toda buena historia, hay alguien que no se resigna...

Se trata de Targ, un joven de los Últimos Hombres, quien no se resigna a morir, sin más. Que sueña y anhela un futuro mejor. De esta manera, será el único junto a su hermana Arva que mantenga la esperanza cuando movimientos sísmicos amenacen con acabar de una vez por todas con los últimos supervivientes de esta tierra hostil. Sin embargo, no están solos, ya que aunque el reino animal y vegetal han perecido bajo la escasez de agua, una nueva forma de vida se yergue como próxima dominadora de planeta: los ferromagnetales.

Los ferromagnetales son sin duda una de las creaciones más originales dentro de la ciencia ficción. Estas criaturas, por llamarlas de algún modo, son formaciones creadas a partir del hierro, pero no del hierro cualquiera, sino del hierro manipulado por el hombre. Su expansión, además, entraña un grave peligro ya que son capaces de absorber los glóbulos rojos de los humanos hasta provocarles la muerte...

Sorprende esta obra no por tratar el tema del fin de la humanidad, sino por hacerlo desapasionadamente, casi con indiferencia. Precisamente esta indiferencia hacia la muerte es lo que convierte las ideas de suicidio y eutanasia en ideas perfectamente válidas y razonables para una muerte digna. Abocados a una desaparición irremediable, la muerte no es algo que temer, todo lo contrario, algo a lo que se entregan voluntariamente y con la apatía que caracteriza a estos últimos hombres.

J. H. Rosny es el pseudónimo tras el cual se escondían los hermanos Joseph Henry Honoré Boex (1856-1940) y Séraphin Justin François Boex (1859-1948). Juntos escribieron numerosas obras, especialmente de ciencia ficción, y son altamente responsables de muchas ideas de la ciencia ficción moderna. Su obra más conocida, sin embargo, sería la ficción histórica La conquista del fuego, en la que se basaría la película En busca del fuego de Jean-Jacques Annaud. Por otra parte, la obra que aquí nos ocupa está firmada por Joseph Henry, el hermano mayor, ya que en 1909 terminó su colaboración y aunque los dos siguieron escribiendo, continuaron firmando con el mismo nombre aunque matizando si se trataba del hermano mayor o el menor.

Como os decía, 'La muerte de la tierra' es un relato sorprendente, por su temática y por adelantarse a su tiempo con ciertas ideas. Por ponerle alguna pega, diría que me ha costado empatizar con los protagonistas, pero no lo veo como una pega, ya que en todo momento se mantiene ese desapego hacia la vida, hacia la desaparición inevitable de la vida humana. Bien narrada y con un final sobrecogedor, 'La muerte de la tierra' es una historia curiosa y también una llamada a la naturaleza, esa gran fuerza de la que sólo nos acordamos cuando nos es desfavorable...

Desde entonces ha habido una calma relativa. Aunque el agua que nos proporcionan los pozos cavados en el abismo continue disminuyendo, aunque la población se haya reducido a un tercio y dos oasis han tenido que ser abandonados, la humanidad se mantiene: sin duda se seguirá manteniendo durante cincuenta o cien mil años más... Su industria ha decrecido inmensamente. Las energías que utilizaba nuestra especie en toda su potencia, no se emplean más que en una pequeña parte por el hombre de los oasis. Los aparatos de comunicación y los aparatos de trabajo se han vuelto menos complejos; unos buenos milenios atrás, hubo que renunciar a los espiraloides que transportaban a los ancestros a través de las planicies con una rapidez diez veces mayor que las de nuestros planeadores.

El Nadir 115 páginas ISBN: 978-84-92890-50-7 Traducción: María Inglés 15 euros

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