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'La noche de Walpurga' de Gustav Meyrink

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El verano es para viajar, aunque a mí es la época del año que menos me gusta hacerlo. Sin embargo, no puedo evitarlo, y cada vez que cae en mis manos un folleto o paso por el escaparate de una agencia de viajes mi imaginación se dispara. Puedo decir, sin ninguna duda, que Praga es una de las ciudades más bonitas que he visto en mi vida, por lo que cuando vi que La noche de Walpurga de Gustav Meyrink estaba situado allí no lo dudé ni un momento. Praga y su aire cargado de misterio siempre seduce...

De modo que me fui de viaje. Un viaje muy particular, desde luego, sin dejar el sofá y viendo la playa desde la ventana, pero con el corazón y la mente puesta en Praga. En 1917, para ser más exactos, que es cuando tiene lugar esta particular historia repleta de fantasmas indefinibles y misteriosos acontecimientos difíciles de explicar.

La acción tiene lugar en Hradschin, es decir, el Castillo de Praga, situado a un lado del río, desde donde se divisa toda la ciudad. La historia comienza, precisamente, en la noche de Walpurga, la madrugada del 1 de Mayo, noche que tradicionalmente se creía una noche mágica, cuando las brujas se reunían para sus malvadas maquinaciones. Será en esta noche mágica cuando en una reunión de nobles aparezca el misterioso Zrcadlo, el Espejo, un hombre que se gana la vida como actor por las tabernas, pero que esconde un secreto mucho más aterrador.

Frente a la decadente nobleza se posicionan Ottokar, hijo adoptivo del guardián de la torre Daliborka y su amante Polixena, de la alta nobleza, cuyo ardor de la sangre los arrastrará hasta una espiral enloquecida de amor y muerte. Todo ello con el trasfondo de los alzamientos populares de la ciudad, esa Praga odiada por la nobleza, sedienta de sangre.

Toda la historia está impregnada de ese halo de misterio, de ese misticismo que envuelve a la ciudad incluso en los días más claros. Las tortuosas calles, las historias sangrientas y los espectros conviven de una manera especial en Praga y todo ello sale a la luz de una manera particular en la noche de Walpurga. La prosa de Meyrink es simbólica y a la vez está cargada de un sentido del humor muy particular, como si la barbarie del mundo apenas le rozara, como si todo se tratara de un juego. Una historia sombría, estremecedora, y a la vez cargada de humanidad y amor.

Gustav Meyrink nació en Viena en 1868, hijo de un barón y una actriz con no mucho talento. Interesado en los fenómenos paranormales, su primera novela, El golem, retrataría la ciudad de Praga y en especial el guetto judío, donde recuperaría uno de los elementos más llamativos del folclore judío. Toda su obra estará influenciada por el esoterismo y el folclore europeo, por el misticismo y por el simbolismo, como bien podemos apreciar en 'La noche de Walpurga'. Su hijo mayor se suicidaría a los 24 años, curiosamente, la misma edad a la que él también intentó suicidarse. Este hecho lo marcó profundamente y Meyrink moriría poco después, en 1932.

Me gusta mucho Gustav Meyrink. Leí 'El golem' hace muchísimo y quedé muy impresionada. Por eso cuando vi este nuevo libro, también situado en Praga (estoy enamorada de esa ciudad, qué se le va a hacer...) y con una historia tan sugerente como esta, no me pude resistir... Soy consciente de que he desvelado muy poco de la historia pero es que el devenir de los acontecimientos lo merece. He disfrutado muchísimo con esta historia y la única pega que puedo sacarle es que ahora quiero volver a esa ciudad mágica...

Por un instante, un fuerte temblor le recorrió de los pies a la cabeza, cambiándole radicalmente la expresión del gesto como si se tratase de un hombre que hiciera muecas ante el espejo con total dominio de los músculos del rostro, igual que si de pronto los huesos de la nariz, la barbilla y los pómulos se hubiesen vuelto mórbidos y flexibles bajo la piel, cambiando en una serie de fases extraordinarias, desde el aspecto de un a máscara rígida y de mirada altiva de un faraón egipcio, hasta alcanzar paulatinamente un parecido con el tipo familiar inconfundible del barón Elsenwanger. apenas un minuto después, una cierta fisonomía fija se impuso sobre la apariencia que había tenido hasta ese instante, imprimiéndole esos rasgos de tal manera que los allí presentes creyeron durante un rato, para su asombro, que tenían delante de sí a una persona completamente distinta.

El Nadir 220 páginas Traducción: Carlos Chávez ISBN: 978-84-92890-39-2 18 euros

Más información | Ficha en El Nadir En Papel en Blanco | 'La muerte de la tierra' de J. H. Rosny

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