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'Lady Mary', de Margaret Oliphant

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El libro que os traigo hoy es una pequeña joya. Un pequeño relato, ya sabéis cuanto me gustan, que me ha recordado la emoción de descubrir nuevos autores. Porque, si la memoria no me falla Lady Mary es lo primero que leo de Margaret Oliphant, y la experiencia no puede ser más satisfactoria. Tanto, que el libro me lo han prestado, y creo que me lo voy a comprar yo también porque necesito tenerlo cerca y acariciarlo de vez en cuando.

'Lady Mary' es una historia de fantasmas, pero un tanto peculiar. No hay aquí apariciones grotescas ni entrechocar de cadenas tras una sábana blanca. No hay ruidos siniestros ni reflejos inexplicables en el espejo. Hay amor y ternura, y una gran necesidad de comunicarse con los seres amados que de repente ya son insensibles a nuestra presencia.

Lady Mary es una simpática anciana que no tiene la más mínima intención de morirse. Vive cómodamente rodeada del amor de sus criados, amigos y, sobre todo, su joven ahijada Mary. Sin embargo, sus propios amigos la instan a que realice su testamento cuanto antes, ya que en caso de morir sin testar, su queridísima Mary quedaría en una situación muy desfavorecida. Y aunque la señora ya tiene sus años, en realidad uno no deja nunca de ser un niño, y decide gastar una broma a sus amigos. Una broma que pagará demasiado cara...

Así, decide hacer testamento por su cuenta y esconderlo en un sitio que sólo ella conozca, de manera que pueda dar una sorpresa a sus amigos desvelándolo cuando menos se lo esperen. Pero, como siempre en estos casos, el destino jugará en su contra. Lady Mary morirá y será testigo de en qué medida ha arruinado la vida a su querida niña. Sin embargo, Lady Mary está decidida a enmendar su error, y hará lo que sea necesario, incluso volver a estar entre los vivos, donde sufrirá la indiferencia de aquellos a los que alguna vez amó.

'Lady Mary' es una historia tierna de fantasmas, aunque penséis que tal cosa no existe. El dolor de la anciana al ver la situación en la que ha dejado a su ahijada por un capricho senil se conjuga con el amor incondicional de la joven, incapaz de pensar o decir nada malo de aquella a la que tanto quiso. Con una prosa cálida y elegante nos adentramos en un mundo fantasmal mucho más cercano a lo que estamos acostumbrados.

Margaret Oliphant nació en Escocia en 1828. Escribió desde joven, estimulada por su familia. Se casó con su primo, que era de salud enfermiza, lo que heredaron todos sus hijos. Buscando un clima mejor se trasladaron a Italia, pero su marido moriría en Roma. Las desgracias familiares su fueron sumando, con la muerte de sus otros hijos y la quiebra del negocio de su hermano. Sin embargo, literariamente fue muy reconocida y sus relatos góticos e historias de fantasmas tuvieron mucho éxito. Llegó a publicar más de cien artículos en el famoso Blackwod´s Magazine, donde ya escribieron otros como Edgar Allan Poe o Nathaniel Hawthorne. Tras morir su hijo menor su salud comenzó a declinar muy rápidamente, muriendo en 1897 en Londres.

Como os decía, he disfrutado muchísimo con este relato. La ternura que se respira en él lo hace agradable para leer con tranquilidad en casa, con una taza de té caliente en la mano. Es lo primero que leo de esta autora y confieso sin pudor que me ha entrado un ansia incontenible por leer más, aunque descubro con tristeza que lo único que hay disponible es un cuento dentro de una antología (apuntad esto para la próxima, editoriales). Por supuesto, ya está en mi poder, y oiréis hablar de él. Este ansia me ha llevado a buscar en Amazon, que es justo lo que uno no debe hacer cuando está en estado agonioso, porque entonces llega tu perdición. He visto, uno tras otro, libros que quiero tener, no, perdón, libros que necesito tener ya, ahora mismo, en mis manos. Cuanto sufrimiento, por favor...

La que ya no era de este mundo, desolada, se había acercado a la cuna para mirar sin la intención de ser correspondida a aquel pequeño príncipe de la vida. Y aunque no perteneciera a este mundo, seguía siendo una mujer y había criado a sus propios hijos. Se inclinó sobre el niño por un delicado impulso de la naturaleza, con ternura, sin pensamientos interesados. El niño la vio, ¿era posible? Se volvió hacia ella y agitó sus manitas balbuceando con esa voz indescriptible que llega al corazón de toda mujer. Lady Mary se estremeció con un placer que no había sentido en muchos años. El niño alargó los brazos mientras la madre lo sacaba de su cuna, y lo que fue aún más asombroso, se inclinó inocentemente hacia ella, dando la espalda a las demás. - Quiere ir con alguien –exclamó la madre-. ¡Oh, mirad, mirad, por dios! ¿A quién está viendo? - No hay nadie ahí, ni un alma. Querida, querida, sé razonable. Puedes verlo tú misma, no hay nadie. - respondió la abuela.

El Nadir 101 páginas ISBN: 978-84-936744-0-3
Traducción: María Inglés 15 euros

Más información | Ficha en El Nadir

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