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Me deseó felices sueños

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La infancia es, como siempre hemos sostenido la única patria del ser humano. Allí se fraguan las noblezas o villanías que nos perseguirán el resto de nuestros días. Pueblan también la infancia los personajes de una ficticia certeza que llamamos “vida” aunque muchas veces, llamarlo así, sea exagerado por el estado de dolor en el que se vive incluso de pequeños. Miedos, ausencias, tristezas y muchas sonrisas es lo que conforma la infancia.

En ese terreno, una presencia como pocas, o como ninguna casi siempre, se agiganta sobre nuestros recuerdos: la de la madre. “Solo hay una” solemos decir y cuando la perdemos desde muy pequeños nos afecta de una manera profunda, dejando en los lomos de nuestra existencia una marca que con el tiempo nos recuerda la ausencia que vivimos.

Allí, en la infancia, arranca este hermoso libro Me deseó felices sueños del italiano Massimo Gramellini (Turín, 1960) que publica Destino. Una historia llena de emociones y ganas de superar la ausencia, un canto a la vida y a la alegría a pesar de las lágrimas y la tristeza.

Un niño pierde a su madre y esta ausencia le marca por el resto de su vida. Pero ese trauma que por años le impidió ser feliz es superado con ganas, con amor y con esperanza. Una novela, no nos olvidemos de ello, que se sirve de la propia experiencia para recrear los sentimientos, para rescatar de la memoria de un niño de nueve años el dolor por la ausencia, los miedos, las ausencias. Pero hay un secreto que le van a revelar cuarenta años después sobre su madre, un secreto que cambiará su perspectiva de todo.

Con un lenguaje directo y hermoso, Gramellini traza una novela que es un camino de iniciación, el particular laberinto que ha resolver nuestro protagonista. Quitamos el velo de sobre la infancia y vemos que ocurre en el interior del alma de un niño que pierde lo más grande para él, su madre. Observamos como la grieta crece, como la herida duele durante muchos años y se mezcla con la vida diaria, con las relaciones, con el trabajo. Pero llega un día en el que la hora de levantarse llega y es balsámico ver cómo ocurre, asistir al proceso de recuperación de la propia vida, a la victoria sobre los demonios que nos acosan.

No es una novela ñoña, de esas de llorar y populacheras. No lo es. Creo que es un texto que invita a sentarse con el protagonista y mirara de frente al vacío y reconocer su presencia. Es una novela corta que busca movernos a dar un paso hacia la luz, siempre hacia la luz, hacia el camino que lleva a la felicidad aunque ese sea un termino tan escurridizo.

Porque al final todos perdemos algo o a alguien, porque al final todos tenemos miedo, porque al final del alma, allí en un rincón, todos somos unos niños con miedo a la oscuridad, “Me deseó felices sueños” les devolverá a la madre, a aquella figura que tantas cosa representa y que cuando no tenemos tanto nos duele. Pero sobre todo les llevará con cariño a cerrar los círculos, a ir dejando atrás el miedo a ser lo que tanto deseamos pero nuestras heridas no nos dejan: hombres y mujeres plenamente vivos.

Ediciones Destino. 208 páginas. ISBN: ISBN: 978-84-233-2898-7 16.50 Euros.

Más información | Book trailer.

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