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'Tormenta de espadas' de George R. R. Martin

'Tormenta de espadas' de George R. R. Martin
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Ya me lo habíais advertido. Cuando terminé Choque de Reyes me avisasteis de que me esperaba el mejor libro de la saga (o casi) y aunque sólo llevo leído los tres primeros no puedo dejar de daros la razón. Qué barbaridad. Qué culebrón. Qué enganche más horroroso, tanto que sólo he leído a George R. R. Martin en todo el verano y me llevé Tormenta de espadas a unas vacaciones que se adivinaban poco literarias.

Y ha sido precisamente en una terraza portuguesa donde he terminado de leer el dichoso libro, bebiendo agua con gas y pidiendo un rato más de lectura a mis acompañantes de vacaciones. Soy así, me engancho a una historia y me cuesta soltarla, y con esta tenía razones más que suficientes para seguir leyendo página tras página. Una locura. Os prometo que ha habido veces en las que casi se me ha desencajado la mandíbula por la sorpresa.

Una vez más, os aviso de los spoilers. Voy a hablar del libro sin restricciones y no quiero que nadie me culpe después por haber leído algo que no quería hacer antes de tiempo. Es un poco estúpido, porque creo que soy la última mona en leer estos libros y casi toda la gente decente ya está leyendo (o han terminado, más que probable) el quinto libro. Por si hay algún alma descarriada como yo, os aviso que a partir de aquí, monstruos spoilers.

Sigo afirmándome en mi idea de culebrón, y en este libro incluso más que en los otros. Pasan tantísimas cosas, algunas de ellas tan inesperadas que casi me quedaba sin aliento durante unos segundos. Martin juega conmigo (con vosotros también, supongo), con mi corazoncito de azúcar y mantequilla y me mantiene en vilo una página tras otra. Sigo pensando, también, que podría decir lo mismo con la mitad de páginas pero entonces perdería los detalles y yo, señores, soy una chica de detalles.

Que Sansa piense en el beso (el no-beso, más bien) que le dio el Perro. Que Hodor se asuste con las tormentas. Que el Muro llore a plena luz del día. Que Jaime sea fiel a su único amor, aunque sea monstruoso. Que Davos aprenda a leer, mejor tarde que nunca. Miles y miles de detalles, algunos sin importancia, otros claves para la trama, pero es lo que me mantiene pegada a esta saga.

Me ha encantado la evolución de Jaime Lannister. Tiene su corazón y pertenece a su hermana. Es un ser terrible, y sin embargo es íntegro a su manera. Salvó Desembarco del Rey y no lo sabe nadie. Ama a su hermana sobre todas las cosas y, esto es una suposición mía, creo que Jaime acabará con Cersei cuando las cosas se vayan aclarando…

Tyrion es brutal. Me encanta. El mejor personaje de la saga. Es el que mejor hace avanzar la trama, el que más me interesa leer. El Gnomo, engañado y odiado por todos, espero que su venganza sea terrible. No me sorprendió la traición de Shae, pero sí me sorprendió que Tyrion acabara con Tywin. Le había cogido cariño a Tywin, aunque creo que la culpa la tiene la interpretación genial de Charles Dance en la serie.

Sansa sigue siendo uno de mis personajes favoritos. Me decíais que es sosa, y no os lo voy a negar, pero creo que es uno de los personajes más coherentes de la saga. Es una muñequita, un pajarito, hermosa, pero que no sabe hacer nada. Ha aprendido a mentir, eso sí, y sabe que su supervivencia depende de ello. En este libro no puede pasarlo peor (y lo que le espera, me imagino), y que queréis que os diga, pero a mí se me enternece el corazón cada vez que recuerda a Sandor Clegane. Mi corazoncito, ya sabéis.

Por supuesto, lo he pasado de fábula leyendo las aventuras de Arya y Sandor. Son dos de mis personajes más queridos y lo he disfrutado muchísimo. Me gusta la brutalidad de él, su honor extraño e inequívoco. Me gusta Arya, con el corazón cada vez más endurecido, una superviviente nata, y preveo un gran futuro para ella. Por supuesto, George R. R. Martin sigue queriendo hacerme daño y como no lloraba lo suficiente a Eddard, me mata también al Perro. Sí, vale, no lo vemos morir, de modo que espero con todo mi corazón que Martin escuche mis plegarias y me lo devuelva y me lo líe con Sansa.

De la muerte de Joffrey hay poco que decir, salvo respirar aliviados. El Justin Bieber de Poniente se merecía eso y más.

Jon Nieve me encanta, aunque es demasiado envarado. Ni el amor lo ha hecho ablandarse un poco, pero supongo que es la sangre norteña. Me gusta su valor, su madera de líder y su capacidad de darlo todo por lo que considera su deber. Bran también me gusta, aunque este libro creo que ha sido un poco de tránsito para él, esperemos que en los próximos su historia se acelere.

En la parte negativa, Daenerys me aburre, y eso que en este libro está mejor que en los anteriores. Es que no entiendo sus motivaciones, de verdad, y en general me parece una hipócrita, con todo el rollo de conquistar ciudades y conseguir de nuevo el trono pero sin derramar sangre inocente. Pfffff. Eso sí, los Inmaculados molan mil, y Ser Barristan también, no todo tenía que ser malo.

La muerte de Robb me ha dejado indiferente, no os voy a mentir. No había conseguido empatizar mucho con él, por lo que no ha sido una gran pérdida para mí. Lo cierto es que la Boda Roja me pareció brutal, una venganza cruel y terrible orquestada por un anciano demente y calculador, que hizo que se me pusieran los pelos de punta. Para terminar de rizar el rizo, la muerte y posterior renacimiento de Cat me dejó con la boca abierta. Espero que Martin me lo aclare y consiga convencerme, porque por ahora es No-No total.

Como siempre, me dejo mil cosas en el tintero y espero vuestros comentarios, porque me encanta leer las opiniones de otros lectores en un ambiente libre de spoilers. Me gusta ver como cada lector tiene una imagen diferente de la saga, una convicción íntima de cómo continuará todo, aunque me llevéis ventaja en la historia. Por ahora creo que voy a parar de leer Canción de hielo y fuego, porque tengo montones de libros que también requieren mi atención, pero en breve volveré a Martin. Y, como siempre, os contaré mis impresiones.

No era la primera vez que hablaba de matar a la Montaña.

- Pero es vuestro hermano – dijo Arya, titubeante.

- ¿No has querido matar nunca a uno de tus hermanos? – Se volvió a reir – . ¿Ni a tu hermana?- algo debió verle en el rostro, porque se inclinó hacia ella-. A Sansa. Es eso, ¿verdad? La niña lobo quiere matar al pajarito.

- No- le espetó Arya-. Quiero matarte a ti.

- ¿Porque corté en dos a tu amiguito? No fue el primero, te lo aseguro. Pensarás que soy un monstruo. Bueno, es posible, pero también le salvé la vida a tu hermana. El día en que la turba la tiró del caballo me metí entre aquella gentuza y la llevé de vuelta al castillo, si no le habría pasado lo mismo que a Lollys Stokeworth. Y ella cantó para mí. ¿A que eso no lo sabías? Tu hermana me cantó una canción.

- Es mentira- replicó al instante.

Gigamesh
Canción de hielo y fuego 3
Traducción: Cristina Macía
ISBN: 978–84–96208–98–8
628 páginas (Tomo I) y 608 páginas (Tomo II)
38 euros

Más información | Ficha en Gigamesh
En Papel en Blanco | Juego de tronos y Choque de Reyes

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