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'Una ventana en Thrums' de James M. Barrie
Reseñas

'Una ventana en Thrums' de James M. Barrie

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Que a mí me va el rollo bucólico inglés es un secreto a voces que, a estas alturas, ya sabe todo el mundo. Por eso mismo me llamó tanto la atención Una ventana en Thrums de James M. Barrie, porque prometía hacerme retroceder en el tiempo y darme la oportunidad de visitar un pequeño pueblo escocés en pleno siglo XIX. Y sí, todo lo que prometía lo ha cumplido ¡y con creces! porque este librito ha resultado ser una experiencia lectora encantadora.

Jess McQumpha es una mujer anciana que ha pasado toda su vida en Thrums, un pequeño pueblo de las lowlands. Impedida, pasa la mayor parte del tiempo sentada en un viejo sillón colocado en su cocina y asomada a la ventana ve pasar ante ella la vida del pueblo. No ha tenido una vida fácil, ya que perdió a un hijo cuando este sólo tenía ocho años, pero el amor de su familia y el cariño de sus vecinos hacen que tenga una vida feliz.

'Una ventana en Thrums' es el retrato no sólo de una familia, también de una ciudad al completo y de un modo de vida. La melancolía y el humor se funden en pequeñas historias, retazos de vida que a ratos nos hacen reír a carcajadas y a las pocas páginas nos hacen un nudo en el corazón. Historias como la del Club de la Pocilga, donde hombres hechos y derechos se reúnen para charlar y divertirse, o la avispada Leeby, que se fija en todo aunque apenas hable, o el hombre maduro que se casa con una jovencita y ve con horror que nadie parece comprenderle.

Pequeñas historias unidas por el punto de vista de Jess, que espera la visita de su hijo Jamie, una visita que nunca llega. Un vívido fresco de la vida y costumbres de un pequeño pueblo visto a través de la mirada tierna de Jess. 'Una ventana en Thrums' no es exactamente una historia navideña, pero tiene algo que casa muy bien con estos días, con una melancolía y una tristeza que subyace a largo de todas sus páginas. Es, sobre todo, una historia de amor maternal, en la que Jess recuerda a su hijo muerto y espera a su hijo vivo, ambos desaparecidos por diferentes circunstancias.

Precisamente James M. Barrie escribió esta novela como un reflejo de su propia relación con su madre, complicada tras la muerte de su hermano David. Barrie, que es conocido sobre todo por el personaje de Peter Pan, demostró con esta novela que era capaz de dotar a sus personajes de una fuerza y una profundidad desacostumbrada con apenas unas pinceladas. Un autor que conseguiría una gran fama y éxito entre la crítica y los lectores, pero que siempre arrastró una melancolía innata.

'Una ventana en Thrums' se lee en apenas un par de ratos pero es una de esas lecturas encantadoras que te acompañan durante mucho tiempo. Forma parte de una trilogía de novelas sobre este pequeño pueblo que recuerda al Kirriemuir natal del autor y espero de verdad poder leer las otras dos novelas pronto, porque algo de mi corazón se ha quedado en Thrums, y si lo leéis estoy segura de que os ocurrirá lo mismo. Os lo prometo.

¡Ah, esa ladera! La historia del trágico y pequeño Thrums está sepultada en ella, como las piedras que engulle en invierno. En la primavera de nuestras vidas la ladera nos parecía a todos larga y empinada. ¿Recuerdas cómo de niño te sentabas a los pies y te preguntabas si un nuevo mundo comenzaría en la cima? Se alza desde un arroyo poco profundo, y solíamos sentarnos un buen rato en el puente antes de aventurarnos a subir. De niños subíamos la ladera corriendo. Siendo hombres y mujeres, jóvenes y en nuestro mejor momento, ni siquiera nos dábamos cuenta de que estaba allí. Pero llega el otoño de nuestras vidas y la ladera se hace más empinada; luego el invierno, y una vez más con temor hacemos una pausa en el puente como cuando éramos niños. Sin embargo, ya no lo somos; ya no buscamos un nuevo mundo en la cima, solo un pequeño jardín y una casita con un telar en su interior. Solo es un jardín de coles y patatas, pero podría haber una fila de margaritas, blancas y rojas, a cada lado del estrecho sendero, y una planta enredadera bordeando la puerta. La vida no siempre es dura, ni siquiera cuando la espalda se encorva, pues sabemos que todas las laderas solo conducen a la tumba.

Editorial Belvedere
Traducción: Javier Miralles
ISBN: 978-84-937947-6-7
173 páginas
16,70 euros

Más información | Ficha en Belvedere

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