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Las claves de la seducción infalible según Alejandra Vallejo-Nágera

Las claves de la seducción infalible según Alejandra Vallejo-Nágera
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Como sabéis los que nos seguís, el que nuestros lectores tengan una vida sentimental satisfactoria y plena es una de mis principales preocupaciones. Al pelo me viene la presentación del último libro de Alejandra Vallejo-Nágera, Psicología de la seducción. La popular psicóloga y divulgadora asegura haber dado con el método infalible para la seducción (profesional, social o romántica), que imagino que estaréis deseando conocer, así que vamos con ello sin más preámbulos.

El primer reto es de descubrir el arquetipo de seducción que se adecúa a nuestras características. Vallejo-Nágera ofrece una amplia tipología en la que entran el afrodita, el líder, el intelectual, el artista, el rescatador o el divo. Pero no basta con categorizarnos a nosotros mismos, sino que también deberemos identificar el arquetipo de nuestro objetivo a seducir, de modo a planear las mejores estrategias y compatibilidades. Vamos, como jugar al rol pero con probabilidades muy superiores de erótico resultado.

Acto seguido deberemos dar con el punto débil de nuestra presa, aquello de lo que carece y que puede encontrar en nosotros. Por otra parte nuestro objetivo puede estar encantado con sus propias cualidades y no buscar ninguna más, por lo que deberemos encarnar en suma medida precisamente esa característica. El truco infalible para seducir a una persona es observar y fichar la emoción favorita de esa persona, engordarla y mostrársela así.

¡Cuidado, pues de nada sirve fingir una cualidad que no se encuentre previamente en nosotros! No se conseguirá nada si uno no aprende también a conocerse a sí mismo. Hay personas que se empeñan en seducir de una manera que no corresponde en absoluto con su forma de ser, y los demás percibirán una sobreactuación.

Ya hemos estudiado a nuestro objeto de deseo y revelado qué emoción tira de los hilos de su vida; ya hemos buceado en nuestro interior para descubrir nuestras verderas cualidades al desnudo; y nos hemos ofrecido tal y cómo somos, seguros de que nuestros defectos y virtudes se compensan configurando un perfil determinado de seductor. Parece que hemos logrado mucho, pero en realidad esto no ha hecho más que empezar. Ahora toca la fase de seducción propiamente dicha.

Esta tiene cinco fases, según Vallejo-Nágera. La primera, la de provocación, que nos sitúe en el horizonte de expectativas de nuestro capricho (Ej. Saludar en el ascensor, sonreir y mantener la mirada dos segundos más de lo protocolario). La segunda deberá ser la de misterio, cultivando un hábil suspense sobre nuestra persona ("¿Cómo llueve hoy, eh?" "Sí, fíjate, me estaba acordando de cuándo el monzón en Calcuta, que no había dónde meterse..." "¿Pero tú has estado en Calcuta?" "Si, para una investigación... pero no voy a aburrirte con mi vida").

Después pasaremos a la fase de elegancia, algo que nos distinga del resto ("¡Buf, sigue lloviendo a mares y yo sin paraguas! ¿No te importa que vayamos juntos al metro?" "Verás, no quiero dar lugar a habladurías, así que te voy a prestar el paraguas y ya me las apaño yo con una caja de cartón, que total voy aquí al lado"). Finalmente, la fase previa a la conquista será la de castigo, con la que nos haremos con el control emocional de nuestra víctima. ("¡Muchas gracias, eres un encanto! Espero que mañana nos encontremos por aquí de nuevo..." "Si, bueno, tampoco te emociones mucho, ¿eh? ¿No vas a ser tú de esas que les das charla en el ascensor y ya se creen que te quieres casar con ellas?").

Concluye Alejandra Vallejo-Nágera que puede ser tan satisfactorio el seducir como el ser seducido. Nos encanta que nos seduzcan porque principalmente nos están ofreciendo placer. Sí, y algo más: el trabajo hecho, que visto el proceso no es poca cosa.

Vía | Yahoo! Noticias En Papel en Blanco | 'Las trampas del deseo', ¿decides o deciden por ti?

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