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El proceso de comunicación en el teatro

El proceso de comunicación en el teatro
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Como venimos señalando en nuestros últimos posts, el teatro es una forma literaria compleja, en el que caben texto y espectáculo, lo cual conlleva peculiaridades en cuanto al proceso de comunicación. Con el teatro estamos ante un esquema comunicativo circular.

En este proceso, la comunicación es un proceso interactivo que se inicia en el emisor y a través de la forma llega al receptor del mensaje, a lo que se añade un efecto feedback que procede del receptor y condiciona al emisor y también a la obra.

Este proceso de comunicación supone un desdoblamiento de los emisores y los receptores, y la aparición de esa figura intermedia (entre el receptor y el emisor) que es el director de escena. En efecto, tenemos, a distintos niveles y con distintas características, tres emisores: autor, director y actores (¿podríamos incluir también a los técnicos tras el escenario?).

También tres receptores: lector individual, director (lector que pasa a "realizador") y espectador colectivo (el público que, en ocasiones, no sólo recibe la obra pasivamente sino que puede intervenir).

El autor crea los diálogos y el texto espectacular como representación virtual; el director realiza la puesta en escena; el actor representa su papel con su cuerpo y su voz, dando forma al espectáculo.

Los contextos determinan el modo de recepción, que va de la lectura individual (a través del canal visual, el libro que recibimos en papel o digitalmente) a la recepción colectiva en espacios tan diferentes como una iglesia, la calle, un teatro o un bar (a través del canal visual y auditivo, incluso el olfato y otros sentidos pueden entrar en juego en montajes actuales).

Estos elementos hacen que, aunque el texto escrito permanezca igual en sus formas, pueda variar de sentido o interpretación a lo largo del tiempo, pudiendo llegar a perder vigencia para receptores de épocas posteriores. Así mismo, cada receptor-director convendrá una puesta en escena diferente. Sin duda, el elemento escénico es el que sale perdiendo en este juego de variaciones, constituyéndose la imagen de este modo en perecedera:

Tradicionalmente (...) la imagen no sobrevivía a las representaciones, incluso podía ser distinta en cada representación, incorporando matices diversos y cambiantes (Román Gubern, 'El teatro como fenómeno atípico ante la eclosión de nuevas tecnologías aplicadas al arte', en "Primer Acto", nº 207)

Variaciones que se acrecentan a medida que transcurren los años: la puesta en escena es variable en función de la circunstancia histórica y de los presupuestos estéticos de cada época.

Pero donde mayor complejidad hallamos es en el código. Frente a la palabra escrita del texto, si acudimos a la representación nos encontramos con gestos, tonos, vestuario, iluminación, movimientos, maquillaje, decorado, música, sonido... constituyendo esa "polifonía informativa" de la que hablaba Roland Barthes.

Toda esta complejidad lleva a Mª del Carmen Bobes a afirmar en su 'Semiología de la obra dramática' que

El texto dramático se perfila, pues, como una creación de caracteres específicos en el conjunto de las creaciones literarias y se afirma como proceso de comunicación específico, que se inicia en la creación, se formula en el texto literario y el texto espectacular como aspectos simultáneos y se dirige a formas de recepción también específicas, frente a otros géneros literarios, porque es espectáculo, y frente a los otros espectáculos, porque es literario.

Más información | Wikipedia: la comunicación En Papel en Blanco | Texto y espectáculo en el teatro: Alonso López Pinciano, El teatro según José Luis Alonso de Santos

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