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Nunca Lorca había estado más cerca de sus queridas gitanas

Nunca Lorca había estado más cerca de sus queridas gitanas
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Gracias a unos talleres de teatro organizados por el TNT, a Ricardo Iniesta, premio Nacional de Teatro, le surgió la idea de montar una obra con unas mujeres gitanas a las que les había sabido a poco la experiencia. Le habló de la idea a Pepa Gamboa, que aceptó el reto, y juntos han montado La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca. Nunca Lorca había estado tan cerca de sus queridas gitanas, con las que, de algún modo, compartía un sufrir común.

La obra fue estrenada el pasado día 8, en el TNT Centro de Investigación Teatral, un espacio creado por Ricardo Iniesta, fundador de la compañía Atalaya. Para llevar a cabo la labor de levantar el proyecto, la directora Pepa Gamboa estuvo dos meses ensayando con las ocho actrices gitanas. La mayoría de ellas son analfabetas, lo que ha obligado a la dirección a adaptar el método de trabajo. Así, han tenido que tirar del método mnemotécnico más básico: repetir el texto una y otra vez hasta memorizarlo. Las mujeres que dan vida a los personajes lorquianos proceden de un asentamiento chabolista llamado El Vacie, situado en el norte de Sevilla. Muchas de ellas no conocían a Lorca o no tenían muy claro quién es (no digamos "fue"); o, para ser más correctos, no conocían lo que supone la obra del poeta granadino en la cosmovisión del mundo gitano. Pero ello no ha sido impedimento para que estas amateurs (entiéndase en el sentido clásico, como "el que hace algo por amor") hayan hecho suyo el texto, pues la obra habla de un mundo que conocen y eso es lo verdaderamente importante.

La propia Pepa Gamboa deja muy claro cómo se ha enfrentado al reto:

No me interesan ni la visión de un etnógrafo ni la literatura de denuncia, porque sería hacer de la miseria un parque temático. Mi trabajo ha sido buscar una verdad teatral desde la convivencia y la imaginación. Así podemos ofrecer una verdad más sutil, menos explícita, y no una mirada de voyeur.

La directora, conocida por su dirección de montajes relacionados con el flamenco, tuvo que adaptar el texto lorquiano para sus actrices, pero ello no ha sido un impedimento para llevar a cabo su idea, más cercana a los personajes que del carácter filológico:

Muchas veces, cuando montas un espectáculo, tienes la sensación de hacer una pieza de museo. Sin embargo, esto es un trozo de vida. El proceso ha sido mágico y estoy encantada. Es una Casa de Bernarda Alba hilvanada desde las acciones.

Todavía no hay noticias de si esta adaptación saldrá de gira; lo veo difícil, pero si se acercan por mi ciudad, no duraré en reservar una entrada, porque éste es uno de esos proyectos que merecen la pena de por sí. Da igual que no sean ninguna María Casares, lo que importa es que nos cuentan dos historias que merecen ser escuchadas, la de Lorca y la suya propia.

Si queréis ver un pedacito de la función, podéis hacerlo en la web de El Mundo.

Sitio Oficial | La casa de Bernarda Alba, del Centro Internacional de Investigación TNT Foto | El País

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