Compartir
Publicidad

'Una hora en la vida de Stefan Zweig' de Antonio Tabares

'Una hora en la vida de Stefan Zweig' de Antonio Tabares
Guardar
0 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Hoy os traigo una auténtica joyita. Y he de reconocer que hasta hace muy poquito tiempo desconocía su existencia. Se trata de Una hora en la vida de Stefan Zweig de Antonio Tabares, publicada allá por el 2008. ¿Cómo llegué a él entonces? Pues fácil, ya que si bien yo no lo conocía, mi novia sí, y apareció un día con este libro entre sus últimas adquisiciones, y fue verlo y leerlo, convirtiéndose en uno de esos libros que se saltan la larga lista de los que tienes pendientes y se convierten en tu siguiente lectura.

Es importante decir que se trata de una obra de teatro, y ahí otra de las rarezas. Y digo rarezas por mí, ya que salvando unos cuantos clásicos de William Shakespeare, no soy muy dado a leer obras de teatro. Pero amigos míos, en esta ocasión la oferta era demasiado buena, ya que Tabares nos quiere introducir durante un ratito en la vida del gran Stefan Zweig, lo que ya de por sí a todos nos encanta, eso de entrar en la vida de otros, y sobre todo si son escritores a los que admiramos. Y por supuesto, no se conforma con eso, si no que nos introduce en un día muy especial de su vida. ¿Os lo imagináis?

Pues sí, seguro que habéis acertado la mayoría, ya que nos encontramos en la tarde del veintidós de Febrero del año 1942, o sea, el día elegido por el escritor para quitarse la vida en su exilio brasileño junto con su segunda esposa. Con este panorama de partida, Tabares nos trae una magnífica obra teatral que nos mantiene en vilo durante todas sus páginas, y en todo momento tenemos incluso la impresión de que perfectamente pudo haber ocurrido así, ya que nada chirría en la historia. Además, la obra está protagonizada por sólo tres personajes y en un único acto, lo que le da una naturalidad y una ligereza impagable.

Así, Zweig y su segunda esposa, Lotte Altmann, tienen ya todo preparado y están ultimando los detallitos finales. El escritor escribe las últimas cartas que aclararán todo lo que está a punto de suceder, dejando claro su descontento por lo que había pasado con la Europa que él conoció. La dosis de veneno está preparada, y Lotte le lee amorosamente la carta con la que se despedirán del mundo. Pero es en ese momento cuando entra en escena el tercer (y enigmático) personaje: se trata de Samuel Fridman, un extraño personaje, exiliado judío, que tiene un especial interés por una lámina de William Blake que perteneció al propio Stefan Zweig.

Como siempre, no me gusta desvelar nada que os estropee el disfrute de leer este libro, pero aún así, se pueden decir muchas cosas destacables. Empezando por el que es para mí el mejor personaje de los tres, se trata de Lotte, a la que desde el primer momento le cogemos un especial cariño, y sufrimos casi más por ella que por Stefan, que al fin y al cabo, fue el impulsor de la idea. Y es que Lotte se suicida simplemente por amor, por el hecho de seguir hasta el final al hombre que ama, aunque ella sienta que no es correspondida de la misma manera, ya que el fantasma de su primera esposa, Friderike, ronda durante todo el libro casi como un cuarto personaje, y hay que reconocer que tiene mucha importancia en el desarrollo de la historia.

Siguiendo con Lotte, hay que recordar que era veinticinco años más joven que el escritor y ciertamente su ternura desborda en algunos momentos. A mí me parece preciosa la forma que tiene la chica de tomarse la diferencia de edad entre ellos. Así, ella confiesa haber imaginado muchas veces como le cuidaba durante su vejez, y eso era para ella su máxima aspiración y deseo. Pero claro, con semejante plan, hasta de eso se iba a quedar con las ganas. Es digna de admiración la entereza con la que lleva el peso de no saberse la mujer de su vida para Zweig, y aún así, se resigna al triste destino que le espera.

Portada

No menos interesante resulta el extraño personaje de Fridman, ese hombre que aparece de buenas a primeras sin saberse muy bien de donde ha salido y que lleva consigo una carta de recomendación del amigo del escritor Richard Strauss. Pero cada vez sus intenciones se van tornando más oscuras, intentando comprender a qué se debe su obsesión por la lámina de Blake. Hay que recordar que Stefan Zweig era un gran coleccionista de obras de arte o cualquier objeto relacionado con personajes históricos, pero con la llegada de la guerra se deshizo de toda su colección.

Algo que me parece muy positivo de este librito es que para nada se puede esperar de él que sea morboso o nos intente hacer ver el sufrimiento físico que experimentaron ambos suicidas. Ni mucho menos. Antonio Tabares tiene el buen gusto de no presentarnos de cerca los hechos, si no que solamente está presente ese hecho en sus páginas como trasfondo, y aunque determina la historia, nunca se convierte en el eje principal de la misma. También destacable resulta el final, cerrando la trama de Fridman de manera muy acertada e incluso con alguna pequeña sorpresa,

De Antonio Tabares podemos decir que nació en el año 1973 en Canarias y que son varios los premios que ha recibido con algunas de sus obras teatrales, como el Premio Caja España de Teatro Breve con su obra Cuarteto para el fin del tiempo, donde ya demostró su habilidad para llevar al teatro a personajes importantes, o el premio Domingo Pérez Minik por La sombra de don Alonso.

Por mi parte, sólo me queda recomendar muy especialmente la lectura de 'Una hora en la vida de Stefan Zweig', porque os puede garantizar un ratito más que agradable, además es muy cortita e ideal para una tarde de domingo en la que podamos estar tranquilos. Y cuando acabemos, tendremos la sensación de conocer un poquito más a tan gran escritor. Ya he dicho que no soy un asiduo lector de teatro, pero si Antonio Tabares sigue regalándonos obras así, no descarto aficionarme. Por cierto, tengo que aclarar, que si bien no lo leo mucho, sí que me encanta el teatro como tal, digamos en su hábitat, y no paro de imaginarme lo genial que sería ver esta obra sobre las tablas. Y me consta que hay más de uno y de dos que ya han podido verla. ¡Qué suerte!

LOTTE: Perdóname. No soy tan fuerte como tú crees.
ZWEIG: Claro que lo eres. LOTTE: No. No lo soy. Lo dices para darme ánimos. Pero sabes que no es cierto. Ojalá yo hubiese sido la mitad de fuerte que Friderike. ZWEIG: ¿Por qué dices eso? LOTTE: Porque si hubieses seguido con ella, jamás te habrías atrevido a esto.

Arbolé Colección: Titirilibros 112 páginas ISBN: 978-84-935501-5-8 14,00 euros

Más información | Ficha en Arbolé En Papel en Blanco | 'Viaje al pasado', de Stefan Zweig

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio