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Los diarios de viaje de Haruki Murakami

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Haruki Murakami vuelve a estar de actualidad gracias a la publicación de su nueva novela, After Dark, de la que ya hablaron mis compañeros Paolo y Luisfer. En esta ocasión, me gustaría hablar de otra de sus obras, todavía inédita en occidente, que descubrí mientras buceaba por el blog de Héctor García. Se trata de un Diario de Viaje, dividido en tres volúmenes, en el que Murakami recopila algunas de sus experiencias e impresiones mientras recorría diversos puntos del globo.

Es difícil saber hasta qué punto la literatura de Murakami bebe directamente de su propia biografía. Lo que sí encontramos son puntos comunes entre muchos de sus personajes, y una de estas coincidencias es su carácter desarraigado y errante. El paradigma lo encontramos en el personaje principal de Kafka en la orilla, que emprende un viaje que lo arranca de su ciudad natal en pos del autoconocimiento personal. Algo así es lo que encontramos en los textos de este Murakami viajero.

El libro cuenta con un lenguaje más directo y sencillo que el de sus novelas. El tono de la obra destaca por su sentido del humor y también por las continuas quejas del autor ante los inconvenientes que se encuentra en el camino. El primer diario de esta recopilación recoge un curioso episodio: Murakami quiere saber qué se siente al pasar una noche solo en una isla desierta. Una sensación que podemos conocer a través de la literatura, pero que muy pocos han experimentado en sus propias carnes.

Lo que parece un comienzo prometedor, con chapuzones y baños de sol, termina convirtiéndose en una desagradable velada rodeado de mosquitos ansiosos por probar su sangre. Por lo visto, da igual a qué rincón del globo lleguemos, pues nuestra soledad no podrá ser nunca absoluta.

Esto ocurrió en Japón, pero el viajero Murakami también ha visitado otros lugares como México y Mongolia. En este último visitó la región de Mononhan, donde se desencadenó una guerra en 1939 entre Mongolia y Manchuria (por entonces, colonia japonesa) que supuso un terrible preludio de la 2ª Guerra Mundial. La visita a esta zona le sirvió de inspiración para buena parte de la acción de su novela Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. En la fotografía que encabeza este post, realizada por Héctor García, podemos ver a Murakami encaramado a uno de los muchos tanques que han quedado abandonados en Mononhan, como recuerdo imborrable de esta contienda.

La obra incluye algunos episodios más, enmarcados tanto dentro como fuera de Japón. Ahora que Murakami está tan de moda en todo el mundo, quizá sería un buen momento para traducir estos diarios de viaje. Así podremos conocer un poco mejor a este escritor tan poco amigo de las apariciones públicas, conocer al Murakami humano y no sólo al novelesco.

Vía | Kirainet

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